20 febrero 2017

Volvemos a denunciar el estado de los restos de la Atalaya del Camino de Yelves

La ACCB se ha vuelto a poner en contacto con la Dirección General de Patrimonio para denuncuar una vez el estado de los restos de la Atalaya del Camino de Yelves. Tal y como se puede ver por las fotos, la situación a día de hoy es peor que nunca y el “cajón” de hormigón está apunto de ceder. Esperamos que puedan hacer algo al respecto.





16 febrero 2017

LA VERGÜENZA DE “EL CAMPILLO”, en "Radiografías Urbanas· por Máximo Domínguez Quesada

Radiografías Urbanas 
por Máximo Domínguez Quesada


LA VERGÜENZA DE “EL CAMPILLO”


Aunque los badajocenses nos esforcemos por valorizar nuestro vasto patrimonio en los medios de comunicación para atraer turismo a la ciudad, de nada servirá mientras mantengamos sine díe vergüenzas tan flagrantes en el corazón de la misma como es El Campillo.

El que fuera primer arrabal de la ciudad clama con ahínco una regeneración inmediata. Lo que antaño fue un barrio extramuros más o menos dispuesto al libre albedrío, es hoy un barrio en ruinas que lo convierten en una ruina de barrio, vergonzoso y vergonzante para Badajoz.

El Campillo es una de las entradas directas a la zona más monumental del casco antiguo. Es un escaparate abierto al paso de miles de turistas que transitan por la zona, proyectando una imagen de olvido, desidia y penumbra más propia de una ciudad devastada por la guerra que del Badajoz del siglo XXI. Y es también un área en descomposición que, por su enclave, lastra la reactivación de la vida en el centro histórico.

Por ello, la regeneración de esta zona es de una necesidad imperiosa. Sin embargo y aunque en esta ciudad nuestra hay muchas cosas que se eternizan, lo de El Campillo va camino de la eternidad.

Desde hace décadas venimos escuchando a los responsables políticos hablar del problema, llenándose la boca de promesas incumplidas y llenándonos a los ciudadanos la cabeza de términos como ARU´s, ARI´s, PERI´s, etc, sin que se haya puesto una sola piedra que llene de contenido la zona.

Mientras tanto, El Campillo sigue su proceso degenerativo, degradándose más si cabe, siendo testigo de la constatación de un incumplimiento, pero por encima de todo, de un fracaso colectivo. Porque aunque son competencia principal de la administración actuaciones de este calado, los colectivos y ciudadanos también tenemos nuestra parte alícuota de responsabilidad en cada caso.

Y en este, en el proyecto de regeneración urbanística más importante de Extremadura, además de la pasividad e inacción del gobierno local y la obstrucción de los partidos de la oposición, han intervenido obstaculizando el proceso, colectivos y ciudadanos de un purismo exacerbado.

Hay que defender una actuación con plenas garantías de conservación, respeto del entorno y ceñida a la ley. Simplemente. Todo lo demás, son desganas, intereses espurios o radicalismos trasnochados.

Cuando a los políticos y demás actores intervinientes se les caiga la cara de vergüenza, entonces se levantará El Campillo.

15 febrero 2017

Nota de prensa: La Asociación Cívica lamenta una nueva oportunidad perdida con el Baluarte de la Trinidad

Ante la finalización de las obras de restauración del Baluarte de la Trinidad, la Asociación Cívica no puede más que lamentar una nueva oportunidad perdida con esta obra para poner en valor la muralla abaluartada.

La Asociación Cívica considera tres aspectos fundamentales por lo que califica negativamente la intervención en el Baluarte:

Primero. Se trata de una intervención que impacta en el monumento, que no respeta su constitución y estética original y confunde al visitante.

Segundo. No ha cumplido algunas de las premisas fundamentales marcadas en el proyecto original.

Tercero. Demanda un mantenimiento difícilmente otorgable en nuestra ciudad y un diseño que se defiende escasamente del pequeño vandalismo, como sucederá con ramales de riego al aire, la existencia de zonas de escasa iluminación en la parte central del adarve, restos arqueológicos aislados, etc.

En el primer punto, se ha abusado de las nuevas construcciones, del acero Cor-ten y del hormigón. Cierto es que el adarve necesita sustentación y estructuras adecuadas para ser transitable, pero esas estructuras modernas desvirtúan la interpretación adecuada del baluarte, que recordemos era diferente a otros al encontrarse junto a la muralla el antiguo convento de los trinitarios.

La cantidad de pasadizos bordeados de acero Cor-ten tampoco contribuye a ensalzar el valor de los restos arqueológicos sacados a la luz, y que por su disposición y acabado del entorno se formarán embalsamientos de agua.

El voladizo en el adarve, por su tipología y material, otorga un aspecto general de moderna estación de autobuses y no de interior de un baluarte, volviendo a “engañar” al visitante pues no existió nunca una pasarela de ese tipo.

En el punto segundo. Uno de los objetivos de la reforma era eliminar el desnivel entre la calle y el baluarte para facilitar su integración y el tránsito de peatones. Ese objetivo no se ha cumplido, pues sigue estando compartimentado con muretes que salvan los desniveles y “aíslan” el baluarte del tránsito de personas.

Por último, en lo que se refiere al punto tercero, y al igual que sucedió con el baluarte de San Pedro, en la Trinidad veremos cómo en pocas semanas el aspecto decrépito se va a ir instalando a medida que los ramales de riego por goteo que quedan a la vista sean arrancados, las plantas se sequen, la explanada central se vaya llenando de malas hierbas, los huecos de los restos arqueológicos se llenen de basura que nadie retire por la gran dificultad que tiene retirar la basura de algunos recovecos, cuando en las zonas del adarve menos iluminadas llamen a su uso incívico (pintadas, consumo de alcohol y otras sustancias, etc…) que poco o nada invitará a su paseo.

Lamentamos igualmente que no se haya aprovechado la obra para reconstruir parte de la muralla en la calle Rivilla y no se haya aligerado el entorno del Baluarte de la vegetación absurda e inservible que lo rodea y que impide su visualización. Por supuesto, la reconstrucción de las garitas nos ha parecido muy acertada y esperamos que en breve se pueda reconstruir la que aún falta.

La Asociación considera fundamental para la adecuada interpretación de la muralla y la identificación del interior-exterior de la ciudad, la reconstrucción de la brecha sobre la avenida, de forma que se conecte el nuevo adarve con la puerta de la Trinidad y que en dicha reconstrucción se apliquen los criterios empleados en Olivenza, huyendo de pasarelas tipo Cor-ten, metacrilatos, hormigón y sustentaciones similares que confundirán aún más al observador, pues pensará que uno y otro lado de la calle no tienen nada que ver y que la pasarela es para salvar el tráfico como si fuera un puente en la “autopista”.

Fdo.: Asociación Cívica “Ciudad de Badajoz”.
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